La gran pelea para la petroquímica peruana y brasileña vendrá del medio oriente. Esta es la opinión de Carlos Brenner, Gerente de Proyectos de la empresa Braskem de Brasil. Dicha empresa juntamente con Petrobrás y Petroperú firmaron en mayo de este año un Memorandum de Entendimiento para la explotación petroquímica en el Perú, un megaproyecto cuyo costo puede estimarse de mil quinientos a dos mil millones de dólares, y que cuenta con el respaldo político de los presidentes Lula y García.
Para Brenner, un ingeniero químico y un pragmático ejecutivo transnacional con estudios de post grado en Italia, la competencia en el campo de la petroquímica será muy dura en esta época de la globalización. Y nuestros contrincantes en esta lucha por los mercados serán los países del Golfo Pérsico, ricos en petróleo y con grandes capitales. Por ello el Brasil busca alianzas provechosas que puedan hacer frente a esta realidad.
Sus reflexiones fueron deslizadas en una charla que ofreció ante un numeroso grupo de ingenieros por invitación de Víctor Ramírez, Presidente del Capítulo de Ingenieria Química. La planta de procesamiento de etano para producir polietileno, que luego se convertirá en productos plásticos, comenzaría su producción el año 2014. El Perú tiene, enfatizó, grandes posibilidades para competir mundialmente en estupendas condiciones gracias a su estratégica ubicación geográfica. Sus compradores naturales serían los países vecinos, la costa Este de los Estados Unidos y el Asia. Además de todo esto, dijo, hay que tener en cuenta que el Perú tiene la ventaja que su gas natural es rico en etano, alrededor del 10 por ciento.
Y como en estos tiempos ya no hay espacio para plantas chicas, porque producir en grande disminuye los costos de producción y los costos ambientales, la alianza del Perú con el Brasil es natural. "Tenemos mucho en común –bromeó- como cuando nos deseamos lo mejor cada vez que jugamos fútbol con la Argentina".
Estos proyectos son tan grandes que no se hacen con caja propia sino con financiamiento internacional. Es un negocio intensivo en capital y no genera mucha mano de obra, pero después la industria de los plásticos absorbe una importante mano de obra. Aun no se ha establecido dónde estará la planta.
Y, a quienes le señalaron la mejor opción de vender el gas como carburante por los altos precios en el mercado, les respondió que las subidas de los carburantes son cíclicas y no permanentes. En cambio, dijo, los precios de los productos de la petroquímica son estables. "Se puede perder al principio, pero se gana al final de la cadena. Es importante no caer en la tentación de usar todo el gas como carburante".
Lo concreto es que aún hay mucho pan que rebanar. Estamos en un proceso de estudios técnicos sobre la prefactibilidad del proyecto. Entre otras cosas, dijo, hace falta una comprobación exhaustiva de las reservas del gas peruano. Los bancos no sueltan la plata mientras no estén seguros.
Lo importante, finalizó, es que el Perú tiene la oportunidad de tener una industria petroquímica al mismo tiempo que otros países. Y con tecnología de última generación.
LEYENDAS. 1) Carlos Brenner con Víctor Ramírez, Presidente del Capítulo de Ingenieros Químicos.
2) Carlos Brenner ante el auditorio en el Consejo Departamental de Lima del Colegio de Ingenieros del Perú.
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